lunes, 25 de abril de 2011

CONDICIONES CLIMÁTICAS

Nuestro planeta se encuentra rodeado de una capa gaseosa (aire) deno­minada atmósfera, gracias a la cual es posible la existencia de vida tal como nosotros la conocemos. En la zona más baja de dicha capa, denominada tro­posfera, que es la que está en contacto con la superficie terrestre, tienen lu­gar los fenómenos climáticos: vientos, lluvias o nevadas; altas o bajas tem­peraturas; se forman las nubes y se desarrollan las tormentas, que en con­junto son los elementos que caracterizan a un clima.
El estudio del clima de un lugar o región es importante para compren­der los fenómenos geográficos, porque además de influir directamente en el desarrollo de la vida animal y vegetal, explica buena parte de las caracte­rísticas que presentan el relieve, los suelos y la hidrología. El clima también es un condicionante de la sociedad humana, ya que influye en las activida­des de las personas.
En la Argentina encontramos una gran diversidad de climas y esto se debe a la presencia de una serie de factores geográficos. Algunos de estos factores, como la distancia al ecuador (latitud), la distancia al mar y la altura, influyen directamente en la temperatura, provocando climas cálidos, tem­plados o fríos. Otros, como las características y ubicación del relieve, influyen tanto en la temperatura como en la presencia de vientos y en la cantidad de precipitaciones que recibe una determinada área, lo que provoca climas muy húmedos, húmedos, semiáridos o áridos. Veamos cómo actúan estos factores.

La latitud
El notable desarrollo norte-sur (latitudinal) del territorio argentino, que se extiende aproximadamente desde los 21 grados hasta los 55 grados de la­titud sur, permite temperaturas elevadas en el norte del país (zona más cer­cana al ecuador) y temperaturas bajas en el sur. Por lo tanto, la latitud es el factor determinante de la presencia de fajas zonales de climas cálidos, tem­plados y fríos en nuestro país. Recordemos que a medida que avanzamos en latitud (o sea que nos distanciamos del ecuador) la temperatura disminuye un grado cada 180 kilómetros.

La distancia al mar
La distancia al mar es otro factor importante ya que los océanos se ca­lientan y enfrían mucho más lentamente que los continentes. Por esta razón aquellas áreas del país que se encuentran cerca del océano Atlántico se be­nefician con la acción moderadora que el mar ejerce sobre la temperatura; esto permite menores amplitudes térmicas: es decir, poca diferencia entre las temperaturas máximas y mínimas, característica de los climas oceánicos. En cambio, a medida que se avanza hacia el oeste de la Argentina el efecto re­gulador del mar va disminuyendo y las amplitudes térmicas aumentan. De esta manera los climas se tornan continentales, es decir con notables dife­rencias entre las temperaturas máximas y mínimas, tanto en las de un mis­mo día como entre las temperaturas del verano y las del invierno.

La altura
La presencia de relieves elevados también influye en el clima del país. Las áreas que se encuentran a gran altura presentan temperaturas bajas: a medida que se asciende, la temperatura disminuye, aproximadamente un grado cada 180 metros. Esto ocurre porque a mayor altura el aire pierde oxígeno y gas carbónico, con lo cual disminuye su capacidad de absorber radiación solar. La cordillera andina, con alturas superiores a los 3.000 me­tros, posee así un clima de altura, frío, independientemente de la latitud en la que se encuentre.

La disposición del relieve
Los grandes sistemas montañosos actúan como barreras, impidiendo el paso de los vientos, que son los encargados de llevar humedad desde los océanos hacia el continente, sobre el que provoca precipitaciones.
Dado que los vientos húmedos del Atlántico descargan sus precipitacio­nes al este del país, en el oeste predominan los climas secos. En el caso de las sierras subandinas y las pampeanas, sus laderas orientales son más húme­das que la llanura que está al este debido a las lluvias orográficas. Es decir, los vientos húmedos se condensan en las laderas de las montañas provo­cando precipitaciones.





Al sur del país la situación es distinta. Los Andes patagónico-fueguinos (desde Neuquén hasta Tierra del Fuego) son menos elevados y sus monta­ñas se encuentran más separadas entre sí. De esta manera los vientos hú­medos del Pacífico pueden atravesarlos descargando sus precipitaciones en las laderas de las montañas. Así el clima en este sector de la cordillera es húmedo, mientras que en los cordones montañosos orientales —que son más bajos— las precipitaciones son muy escasas. Hacia el este, estos vien­tos llegan totalmente secos, con lo que no producen precipitaciones y por lo tanto el clima en la meseta es árido.
Nuestro país está dividido en dos grandes zonas por una línea imaginaria que pasa por el río Colorado. La zona ubicada al noreste de dicha línea presenta características climáticas muy diferentes de las de la zona ubicada al sudoeste. Los elementos del clima que explican este esquema son básicamente: la temperatura, los anticiclones oceánicos (que emiten vientos húmedos) y las precipitaciones. La latitud y las características del relieve (su altura y su disposición) son los principales factores geográficos que tomaremos en cuenta.

Características generales del clima al norte del río Colorado
  Zona dominada por los vientos húmedos provenientes del anticiclón del océano Atlántico, que penetran sin dificultad por el este del país dada la ausencia de obstáculos orográficos. La influencia de los vientos provenien­tes del anticiclón del Atlántico, aunque con lluvias escasísimas, llega hasta la precordillera.
  Las precipitaciones que descargan estos vientos son muy intensas en el este y disminuyen hacia el oeste.
  Hay áreas donde se verifica una estación seca (con escasas o nulas preci­pitaciones). Ésta ocurre en invierno.
• La temperatura es elevada en el norte por efectos de la latitud y más baja hacia el sur, por lo que ocasiona una gama de climas cálidos 'y templados, con variaciones según la cantidad de precipitaciones que reciban.
  Los climas cálidos son: subtropical sin estación seca al noreste (Misiones y Corrientes, este de Formosa y Chaco y noreste de Santa Fe); subtropical con estación, seca hacia el oeste (resto de Chaco y Formosa, noroeste de Santa Fe, Santiago de Estero y este de Salta) y tropical serrano (centro de Salta, Jujuy y Tucumán).
  Hacia el sur los climas son templados con cuatro estaciones bien defini­das, húmedos al este y más secos hacia el oeste. Así tenemos el templado pampeano (Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, parte oriental de Córdoba v San Luis), el templado serrano (resto de Córdoba y San Luis), el semiárido (parte de La Pampa, San Luis, Mendoza) y el árido de sierras y bolsones (este y centro de Catamarca, La Rioja y San Juan).
  La presencia de la cordillera de los Andes, que domina el oeste del país, provoca la disminución de la temperatura en esa zona debido a su altura, y da como consecuencia un clima predominantemente frío y seco (árido andino-puneño) que abarca todo el oeste andino (Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza).
• Esta zona está afectada por vientos locales como el zonda (viento del oes­te cálido y seco), el viento norte (cálido y húmedo), la sudestada (frío y hú­medo) y el pampero (viento del sudoeste frío y seco).

Características generales del clima al sur del río Colorado
  Zona dominada por los vientos húmedos provenientes del anticiclón del océano Pacífico, los que penetran por el oeste descargando su humedad en los valles y las laderas de los Andes patagónico-fueguinos.
  A medida que estos vientos avanzan hacia el este se tornan secos, porque descargan su humedad en la cordillera de los Andes. Por eso las precipita­ciones disminuyen de oeste a este.
En esta zona la estación seca (o con menor cantidad de precipitaciones) ocurre en verano.
  La mayor latitud de esta zona determina temperaturas frías, por lo que el clima es frío y húmedo en toda la franja oeste de Neuquén, Río Negro y Chubut, oeste y sur de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Mientras que el cli­ma es frío y seco (árido patagónico) en el centro y este de las provincias patagónicas.


LA ARGENTINA Y LA DIVERSIDAD DE CLIMAS

El territorio argentino presenta diversidad de climas:
·         En el norte del país: se desarrolla una franja de clima cálido subtropi­cal, con temperaturas elevadas, superiores a 18-20 °C, y diferente distribu­ción de precipitaciones; subtropical sin estación seca, con lluvias abundantes todo el año en el noreste; subtropical con estación seca de invierno, en el centro y oeste de Chaco, y subtropical serrano, con lluvias suficientes de verano, en la ladera oriental de las sierras subandinas. Se distingue el clima árido andino puneño, donde se registran bajas temperaturas debido a la altura del relieve (cordillera de los andes), y lluvias muy escasas.
·         En el centro: predominan los climas templados, con temperaturas promedio entre 15 y 17 °C.
-  En el este: el clima es templado pampeano húmedo, con lluvias todo el año.
-  En el oeste: el clima es templado pampeano semiárido, con lluvias escasas; y templado serrano, con lluvias escasas de verano e invierno seco, al pie de las sierras pampeanas. El clima árido de las sierras y bolsones se desa­rrolla en las sierras pampeanas, con temperaturas más agradables y precipitaciones insuficientes en verano.
·         En el sur: dominan los climas fríos, con temperaturas infe­riores a 10 °C: frío húmedo con lluvias abundantes y nevadas invernales en los Andes patagónico-fueguinos y en las Islas del Atlántico Sur; frío polar o antartico, en el Sector Antartico Argentino, con temperaturas inferiores a O °C, precipitaciones en forma de nieve y suelos congelados. El semiárido, en el norte de la Patagonia, con lluvias insuficientes, especialmente en invier­no; y el árido patagónico, en el resto de la meseta, con temperaturas inferiores a 12 °C y precipitacio­nes insuficientes e invernales.

ATENCION: Se desarrolla un área de clima árido que, en forma de diagonal, abarca el noroeste, oeste y centro del país, y continúa en la Patagonia. Las características fundamentales son la escasez de precipitaciones y la marcada amplitud térmica, diaria y anual.

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