miércoles, 30 de noviembre de 2011

Cuencas hidrográficas en nuestro país.

LA DISTRIBUCIÓN DEL AGUA EN LA ARGENTINA

 La abundancia o escasez de agua define, junto con el relieve y el clima, el tipo de flora y fauna, y las posibilidades de asentamiento humano de un territorio. En nuestro país, el agua está distribuida de manera desigual. Existen zonas que cuentan con abundante disponibilidad y otras donde, por el contrario, escasea.
El agua dulce de los ríos y sus afluentes, los lagos y los hielos continentales constituyen la fuente y la reserva de agua potable, un recurso agotable e insustituible. El conjunto de un río y sus afluentes y subafluentes constituye una red hidrográfica. Un territorio y la red hidrográfica que lo irriga conforman una cuen­ca. Según su desembocadura, las cuencas se clasifican en abiertas o exorreicas, cerradas o endorreicas y arreicas.
Las cuencas abiertas o exorreicas son aquellas áreas fluviales que desembocan en los océanos a través de su principal colector. En las cuencas cerradas o endorreicas, los ríos desembocan en lagos interiores o lagunas, y en las cuencas arreicas, las aguas se pierden en el territorio por evaporación o por infiltración.


Las cuencas exorreicas

Según la pendiente de la red hidrográfica, las cuencas exorreicas de nuestro país tienen ríos con pendiente hacia el océano Atlántico y ríos con pendiente hacia el océano Pacífico.
Los ríos con pendiente hacia el océano Atlántico son de extenso recorrido. La más importante es la cuenca del Plata, cuyos principales colectores son los ríos Paraguay, Uru­guay y Paraná, que confluyen en el Río de la Plata. En el río Paraná se ha construido la represa de Yacyretá; sobre el Uruguay, la de Salto Grande. Los suelos más profundos y más irrigados forman áreas pantanosas, como los esteros y las lagunas de Corrientes y Entre Ríos.
En la Patagonia, numerosos ríos cruzan las esca­lonadas mesetas. Todos ellos nacen en la Cordillera y crecen dos veces al año: en invierno, como conse­cuencia de las lluvias, y en primavera, por la fusión de la nieve cordillerana. La mayor bajante se produce en otoño. Los ríos más importantes son el Chubut, el San­ta Cruz, el Negro, el Limay y el Neuquén. En los ríos Limay y Neuquén se ha levantado el complejo hidro­eléctrico El Chocón-Cerros Colorados.
Los ríos con pendiente hacia el océano Pací­fico se alimentan cuando se derrite la nieve de los Andes Patagónico-Fueguinos. Recorren tramos cortos y son torrentosos. Para aprovechar el caudal del río Futaleufú, se ha construido el complejo hidroeléctrico que lleva su nombre, en la provincia del Chubut.

Las cuencas endorreicas y las cuencas arreicas

Las superficies de las cuencas endorreicas y de las arreicas coinciden con las zonas más áridas de nuestro país y con los suelos más permea­bles. En la Puna, las escasas precipitaciones originan ríos intermitentes, que forman lagos salados: Arizaro, Pocitos, Rincón, Antofalla, entre otros. En el Chaco, salvo el Pilcomayo y el Bermejo, que desaguan en el sisteme Paraguay-Paraná, los ríos se pierden en terrenos permeables, se reducen a pequeños hilos de agua o alimentan áreas pantanosas.
La Argentina cuenta con dos sistemas cerrados importantes: la cuen­ca del Desaguadero y la cuenca de las sierras Pampeanas.
La cuenca del Desaguadero es considerada una cuenca tempora­ria, porque en épocas de grandes crecientes sus aguas pueden alcanzar el mar. incluye los ríos Jáchal, Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel, colectados por el río De­saguadero. Es aprovechada para la generación de energía hidroeléctrica y para la irrigación.
La cuenca de las sierras Pampeanas está formada por los ríos Dulce, Colorado de! Norte, Belén, Catamarca, Primero, Segundo, Tercero, Quinto y Salí. Estos ríos caudalosos vier­ten sus aguas en lagunas salobres. Como los cursos pertenecientes a la cuenca del Desagua­dero, se utilizan con fines hidroeléctricos y para la irrigación.

Los lagos y los hielos continentales

En las regiones frías y montañosas, el hielo desempeña un papel decisivo en la confor­mación de la topografía continental, ya que fragmenta y arrastra muy lentamente las rocas y provoca desprendimientos de terreno. Los hielos continentales constituyen la principal reser­va de agua dulce del continente. Se destacan, por su gran superficie, los glaciares Perito Moreno, Upsala y Viedma, entre otros, ubicados en la provincia de Santa Cruz.
El origen de los lagos es predominantemente glaciario, es decir que el agua de los deshie­los que los forman se deposita en cuencas que han sido forjadas por los glaciares. Éste es el caso del Nahuel Huapi, el Gutiérrez y el Argentino.

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